Yareli Heredia
Nosotros estamos llamados a predicar y proclamar a nuestro Señor, en todo momento.
Debemos ser la sal que sale esta tierra, si nosotros no tuviéramos un poco de esa sal, este mundo quedaría en desolación y destrucción como fruto del dominio de Satanás.
No debemos ser cristianos únicamente de nombre, porque si somos sólo de nombre, seríamos como la sal que pierde su sabor, y por ende no seriamos ninguna influencia para bien para este mundo y llegaríamos a ser aun peores que los propios incrédulos que habitan en este mundo.
Así como somos la sal de la tierra también debemos ser la luz en medio de esta oscuridad.
Debemos ser la sal que sale esta tierra, si nosotros no tuviéramos un poco de esa sal, este mundo quedaría en desolación y destrucción como fruto del dominio de Satanás.
No debemos ser cristianos únicamente de nombre, porque si somos sólo de nombre, seríamos como la sal que pierde su sabor, y por ende no seriamos ninguna influencia para bien para este mundo y llegaríamos a ser aun peores que los propios incrédulos que habitan en este mundo.
Así como somos la sal de la tierra también debemos ser la luz en medio de esta oscuridad.
Jeovanni De la rosa
El sermón del monte, aunque fue dado especialmente a los discípulos, fue pronunciado a oídos de la multitud. Después de la ordenación de los apóstoles, Jesús se fue con ellos a orillas del mar.
Cuando Jesús inició su mensaje mucha gente se congregaba por curiosidad y las demás personas creían que iba a poner el pueblo de Israel en honorabilidad por encima de todo.
A menudo nos apenamos porque nuestras malas acciones nos producen consecuencias desagradables. Pero esto no es arrepentimiento. El verdadero pesar por el pecado es resultado de la obra del Espíritu Santo.
Sorangela Valdez
Los discípulos y Jesús se fueron a orilla del mar, allí por la mañana temprano la gente había empezado a congregarse, además de la acostumbrada muchedumbre de los pueblos galileos, había gente de Judea, Jerusalén, Perea, Decápolis de Indumea. La gente oyendo cuán grandes cosas hacía habían venido a oírle y ser sanados de sus enfermedades y de sus dolencias.

La misión del Señor es destruir las obras del diablo, además de hacer provisión para que el Espíritu Santo sea impartido a toda alma arrepentida porque Dios desea que seamos felices. Por lo tanto no podemos transigir con el error, vacilar ni ser tibios en obedecer la verdad.
ResponderEliminarDebemos seguir siempre las enseñanzas de Cristo si queremos vencer las tentaciones y lograr ser atendidos por Jehová, observando la sugerencia que nos hace cuando nos dice lo siguiente: "Examinaos a vosotros mismos si estáis en fé; probaos a vosotros mismos…No es suficiente que oigáis mis palabras. Por la obediencia debéis hacer de ellas el fundamento de vuestro carácter. "
Dilcia Bautista
Mat. 2007-41