Yoslhandy Shulterbrandt Lora 2009-598
Betesda y el Sanedrín, cerca en Jerusalén existía un tanque de reserva, donde los enfermos, ciegos, paralíticos y cojos visitaban ese lugar para ser sanado de sus dolencias.
La única esperanza de ellos era ver el movimiento del agua para recibir sanación. Ellos creían que el agua tenía un poder sobrenatural que ellos confiaban que la única esperanza de sanación era el estanque de Betesda. Pero Jesús vio un caso que lo conmovió. El hombre inmóvil durante 38 años, sin tener esperanza porque no podía moverse para llegar al estaque para recibir sanación.
Jesús conmovido le dijo; que su fe podía recibir curación espiritual. El hombre fue sanado tanto espiritual y también fue sanado de su quebranto de tantos años lo tenia inmóvil. Jesús le dio una lección a cada uno de los fariseos, que en el día de reposo se puede aliviar a los afligidos, que estaba en armonía con la ley del sábado.
El señor vino a ensenarles a los fariseos que era lícito curar o ayudar en el día de reposo. Muchas veces nos volvemos fariseo acusando y señalando los pecados de los demás.
María Meran Pujols
La mujer Samaritana permitió que Jesús llegara a su corazón y le transformara y ella lo que recibió por gracia no fue egoísta, sino que compartió con sus familiares el mensaje de salvación.
No importa lo lejos que te hayas ido; Jesús te perdona.
No importa que el mundo nos condene por la vida sucia que vivas, no importa si seres prostituta, homosexual, ladrón, etc. Jesús mira el corazón, y si vienes a Él tal como estás, Él te limpia y te da salvación.
Fiol Franco
He aprendido al leer este capítulo que muchas veces no entendemos, porqué nos llegan las enfermedades o los problemas, sin embargo Dios siempre detrás de cada problema tiene un plan maravilloso para nuestras vidas que viene a hacer mejor que el problema que nos asedia.
Ese fue el caso de este Centurión quien tuvo un hijo que se vio aquejado por una enfermedad, pero Dios tenía un plan de salvación para toda su familia.
Al ver el aspecto sencillo de Jesús, el dudó que él pudiera hacer el milagro, también nosotros confiamos mucho en las apariencias y no entendemos que nuestra fe no debe estar basada en lo que nuestros ojos pueden ver. Y que a la hora de pedir a Dios un milagro no debemos imponer nuestras condiciones, sino simplemente creer. Ya que al fin el Señor es quien conoce lo más profundo de nuestros corazones.
Debemos aprender a creer aunque no veamos contestada nuestra petición.
Hay personas que al igual que el Centurión buscan al Señor con motivos egoístas porque esperan recibir un beneficio de parte de Dios. Sin embargo Dios es tan misericordioso que concede sus peticiones aun antes de que puedan siquiera pensarlo.
Debemos entender que Dios está dispuesto a contestar nuestras oraciones más abundantemente de lo que pedimos.
