Amado Alcántara
El salvador nació conforme a la promesa de la simiente de Abrahán sin atractivo humano para que solo la belleza de verdad celestial atrajera a quienes le siguieran por el testimonio de la Palabra. De igual manera nosotros debemos seguir la verdad aunque no parezca tan atractiva para nosotros, si fijamos nuestra mirada en la apariencia creeremos la mentira elegante. Nosotros debemos prepararnos para recibir a Cristo en el corazón cada día. Los ángeles anunciaron su nacimiento a los pastores quienes fueron a ver al niño Jesús, mientras que los sacerdotes no lo tenían en mente; mientras se hacían llamar ministros de Dios.
Williams Mojica Villegas
Cuando Jesús nació una estrella brilló en los cielos demostrando que el rey y salvador Emmanuel había nacido y que se estaba cumpliendo la profecía predicha muchos años antes por el profeta de que nacería el mesías salvador del mundo. Durante muchos años los israelitas habían esperado el cumplimiento de esta promesa, ellos esperaban al salvador Emmanuel, Dios con nosotros, mas cuando el llegó ellos no le reconocieron, y hombres paganos como los sabios de oriente reconocieron esa estrella la cual para ellos era algo extraño ya que ellos estudiaban la naturaleza y al estudiar aquella estrella descubrieron que había nacido el admirable y Dios fuerte sobre todo nombre: Jesús de Nazaret. El pueblo escogido no reconoció al Salvador, ellos negaron que aquel humilde niño pudiese ser el mesías y lo rechazaron hasta el punto de que por su incredulidad el rey Herodes mando a matar a todos los niños de la región, pero Dios protegió a su hijo y los magos de oriente junto a los pastores adoraron con un corazón humilde y agradecido el nacimiento de Jesús, los ángeles nunca se apartaron de Jesús y la gloria de Dios padre fue sobre aquel que dio su vida por todos los pecadores. En mi conclusión aunque Israel no percibió la llegada del rey, yo quiero aceptarle como mi salvador y redentor, quiero postrarme ante Emmanuel como lo hicieron los sabios, los pastores y aun todos los ángeles de los cielos, porque hoy ha nacido mi salvador en mi corazón y será alabado por sobre todo nombre.
Juana Reyes
Desde los tiempos remotos se le ha dado mucha atención e importancia a la educación de los jóvenes, niños y adolescentes, teniendo en cuenta esto, se ha tratado de que desde la infancia se les enseñe a los niños la bondad y grandeza de nuestro Dios.
Jesús vivió una niñez llena de enseñanza, la cual recibía de lo alto y de sus padres terrenales que guiados por el espíritu de Dios le enseñaban, el amor y carácter de Dios. Así como Jesús mostró obediencia a sus padres terrenales, aun siendo divino, es para que nosotros como hijos seamos obedientes y prestos para las enseñanzas que nos dan nuestros padres. Debemos de aprender de Jesús que desde la niñez fue trabajador y buscaba estar en comunión con su Padre Celestial.
Los padres tienen una gran responsabilidad sobre sus hombros y es la de educar a sus hijos en los preceptos divinos, a fin de que crezcan para realizar buenas obras y para agradar a nuestro Señor Jesús Cristo. Los padres deben enseñar a sus hijos el don de la solidaridad y la unidad para con los demás, a no ser egoístas ni egocéntricos y a ver la gloría de Dios en la naturaleza.
“Hijo, hoy te digo que solo hay un mandamiento con promesa que dice: Honra a tu Padre y tu Madre para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.”
Eso es con nuestros padres terrenales, pero nuestro Padre Celestial también nos pide obediencia y que guardemos sus mandamientos.
